CIRO FONSECA TOLENTINO

ciro 1Nace el 31 de enero de 1920, en Metlaltoyuca, Pue.

Hijo de don Celestino Fonseca, quien falleciera cuando don Ciro contaba con apenas 5 años de edad, no supo mucho de él. Originario de La Mesa. Su madre se llamó Ramona Tolentino Padilla. Ella fue huérfana y sobrevivió sirviendo de pilmama (doméstica) de los Aguilares –dice- de aquí de La Mesa, don Audías y don Moisés y ahí fue donde la conoció mi padre.

Hombre de campo, que para sobrevivir las inclemencias de la pobreza, trabajó como jornalero en un tiempo, después como carpintero y fue entonces que sabiendo sacar notas musicales de su violín, se dedica a vivir de la música cerca de 40 años.

Don Ciro Fonseca Tolentino, aprende a tocar el violín sin maestro y como a los 12 años de edad se fabricó con sus propias manos su primer violín, usando como cuerdas, hilo torcido, así mismo al arco le pone hilos para semejar las cerdas que lleva el arco de la vara.

Tiempo después compra un violincito hechizo que tenía un señor el cual lo habían hecho con gurbia y de diapasón le pusieron uno de algún violín viejo que seguramente se habían encontrado por ahí. El violín le costó cincuenta centavos. Con ese violín ya pudo tocar mejor y empezó a tocar los primeros huapangos. El caimán, la guasanga y el fandanguito, fueron los primeros huapangos que se aprendió.

Don Ciro comenta que empezó tocando los huapangos al estilo de don Elpidio Ramírez, que dice, “ese si era músico de adeveras. Don Elpidio vivió aquí cerca de la Mesa, así le dicen también a Metlaltoyuca, en un lugar llamado Rancho Nuevo”, recuerda que don Elpidio fue a concursar a la ciudad de México donde participaron buenos violinistas como El 7 Meses, no recuerda su nombre, de Pánuco, don Nicandro Castillo y otro de nombre Ramón, pero como don Elpidio era un As del violín y la composición, pues, les ganó.

Don Elpidio como ya se dijo, vivió en Rancho Nuevo, fue tío político de Eduardo Gutiérrez Cordero, un expresidente municipal de La Mesa. Y fueciro 2 tío político por que se juntó con una hermana de don Chon Gutiérrez, el abuelo de Eduardo.

En la familia de don Ciro, no hubo músicos, solo unos primos hermanos que formaron una orquesta en Villa Juárez, (La UNO), Pue., pero parientes cercanos que tocaran huapango, no.

Yo soy violinista de corazón –dice don Ciro- por que el que va a ser músico ya lo trae desde arriba, es un don que Dios no da. –comenta-.

Don Ciro, viejo y legendario músico de su tierra, comenta que de sus hermanos ninguno se inclinó por el huapango.

Don Ciro cree que la música sale de la gente indígena, no sabe si sus abuelos o más atrás alguien de su familia aya sido indígena, ya que no conoce ni el idioma indígena. Y cree que la música es indígena por que cuando alguien muere se le toca música de violín, por ejemplo a un “angelito”, niño muerto, se le tocan las once sones. Él no los conoce todos, solo conoce dos o tres.

Don Ciro dice que tuvo un gran repertorio de huapangos, sobre todo lo que tocó don Elpidio Ramírez.

Aprendió las letras de los huapangos solo escuchando a quien los cantaba.

Más tarde don Ciro aprendió a tocar otros instrumentos como la jarana y la quinta huapanguera.

Recuerda algunos nombres de músicos cuando él era niño como don Fausto González, gran violinista, era pariente de su esposa. También estaba don Jorge Pérez y Odilón Marín, ya fallecido y don Remigio. De todos ellos aprendió la música y los huapangos.

Don Ciro se casa a los 21 años de edad y procrearon 12 hijos, dice que de jornalero pues ya no le alcanzaba para mantener la familia y fue entonces que aprendió la carpintería y ya junto con la música pues sacó su familia adelante.

Cuando le preguntamos que quiere decir Metlaltoyuca, no lo sabe, aunque tiene la idea de que es algo de indígena.

Recuerda que cuando fue a cumplir su primer compromiso como músico, ganó la fabulosa cantidad de un peso, tocando toda la noche.

Su compañero fue don Bartolo Cortés ya fallecido, quien por guitarra llevaba un “cajoncito” que se había adecuado como guitarra adaptándole las cuerdas. Eso era su guitarra.

Andábamos con un rezandero –dice- que lo invitaban a rezar a muchos lados y él nos invitaba a tocar. Él rezaba un rosario y nosotros tocábamos un huapango.

Se juntaba mucha gente para vernos tocar, lo cual nos daba mucho gusto –dice-

“Con el tiempo mi compañero ya se compró una guitarra de verdad y yo también me compré un violincito bueno y así anduvimos por muchos lados”.

Los lugares donde tocó don Ciro fue en La Mesa y comunidades aledañas, en Terreros que fue donde tocó por primera vez toda la noche, luego lo invitaron a las Balsas, pero como ya estaba más lejos, respecto de la Mesa, se llevó a un cuidandero para que lo cuidara por si se emborrachaba. Aunque él solo tomaba jerez toda la noche. También fue a tocar a Ixhuatlán de Madero, Ver., a Álamo y Poza rica, y más de una ocasión fue a la ciudad de México a tocar.

Don Ciro hombre de lucha por la vida también le tocó luchar por la tierra allá en la época de Plutarco Elías Calles.

Hombre de campo –dice que sólo fue a la escuela durante dos meses- y después fue la señorita Anastasia Solís quien le enseño las 5 vocales y el abecedario. Fue todo lo que aprendió. Con el tiempo aprendió un poco más a leer y a escribir, aunque dice que –no le pongo acentos ni comas a los escritos por no saber donde los lleva, solo sé cuentas de suma-

Cuando yo era jóven –dice don Ciro- había muchas enfermedades, también mucha piojo, no se acababan y casi toda la gente tenía piojo, también un animal que se metían en las uñas de los pies que le llamaban niguas que hacían que los pies se hincharan, la gente se enredaba trapos en los pies empapados de petróleo para evitar las niguas. Eso fue muy feo.

Don Ciro dice que vivió de la música por más de 40 años, tocando en la plaza, en las fiestas, en las huapangueadas que antes se hacían en La Mesa, ahora ya no.

Recientemente (año 2000) le realizaron por dos años consecutivos sendos reconocimientos por su trayectoria como músico, por parte de la Presidencia Municipal de Metlaltoyuca.

Ahora que don Ciro tiene casi 85 años ya no sale a tocar lejos, solo cuando los amigos lo invitan a tocar ahí mismo en el pueblo.

De los 12 hijos le sobreviven 8 regados por muchas partes de la republica: uno en Yucatán, otros en puebla, en Poza Rica y el distrito Federal. Ellos son Jesús, Tereso, Rosa, María, José, Eriberto, Guadalupe y Teódulo.

Y como sucede con la mayoría de nuestros ancianos, don Ciro ahí está a expensas de lo que sus hijos le puedan acercar.

Su casa se encuentra en la calle principal de Metlaltoyuca, ahí cualquiera les informa de don Ciro Fonseca Tolentino.

 

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