PEDRO LOREDO HERNANDEZ

Nació el 8 de octubre de 1957 en la comunidad de La Mesa de la Estacada, Mpio. De San Luis de la Paz, Gto.pedro

 

Sus padres son don Herlindo Loredo Padrón y doña Demetrio Hernández Salazar. Ambos oriundos del mismo lugar.

La familia Loredo Hernández tuvieron 5 hijos de los cuales 2 murieron muy pequeños y les sobrevivieron Elsa, Pedro y Salvador.

Su relación con la música fue desde muy pequeño, ya que su padre era amante de asistir a los bailes que se hacían por la región de la Sierra Gorda.

Los hermanos Pedro y Salvador se iban con su papá a los bailes y ahí fue como empezaron a conocer el huapango.

Al no tener instrumentos los dos hermanos se construyeron los propios. A una tabla le pusieron
cuerdas de ixtle, semejando ser un violín y construyeron un arco poniéndole también ixtle en lugar
de cerdas.

Así fue como empezaron a sacar algunas tonadas de canciones y luego huapangos, aunque en una sola cuerda hacíamos esa tonada.

Don Pedro comenta que había una música en aquella época compuesta por don Antonio Rivera, que era el poeta y su hijo Cirino Rivera, al quien le gustaba mucho el vino y en muchas ocasiones dejó solo al otro músico, al segundero. Cuneado eso pasaba y veía a mi papá le decía, “por ahí anda su hijo, -o sea don Pedro- háblele para que nos ayude” y como podía el niño Pedro acompañaba a la tal música a la que por cierto le decían la música del Balcón.

Como anécdota don Pedro se recuerda que cuando los músicos de levantaban para ir a comer o a cualquier otra cosa, los dos hermanos se acercaban a donde tenían los instrumentos y empezaban a tocar.

Al ver la inquietud de Pedro, su padre le compra un violín muy rústico, hecho a lo mejor en la misma comunidad, tiempo después ya se pudo comprar un violín en forma y cuando “me voy a México –dice don Pedro- me compré uno mejor.

El hermano menor, Salvador también aprendió y entonces los dos hicieron pareja tocando el violín durante algunos años.

A la edad de 14 años la familia de Pedro emigró a la ciudad de México, buscando superación económica. Ya en México, el trabajo absorbió el tiempo a Pedro el cual dejó de tocar.

Ahí se dedicó a trabajar en una cantera, sacando piedra para la construcción, luego fue vendedor ambulante, más tarde fue ayudante de albañil, ascendió a maestro albañil. Probó suerte en el ramo de mesero en un gran restaurante, de ahí pasa a ser agente de ventas, vendedor de mostrador en una ferretería y finalmente se estaciona el ramo de negociante en pequeño

Al paso de los años don Pedro regresa a su tierra natal y ahí nuevamente se une a su hermano dando continuidad a la música, durando juntos muchos años.

Los compañeros de los hermanos Loredo fueron don Donato, como poeta y el vuhuelero fue don Juan Rivera.

Don Pedro conoce a grandes músicos arribeños como a don Pedro Sauceda, a Guillermo Velázquez, a quien le admira su poesía ya que su trova tiene un gran contenido filosófico.

El significado del huapango arribeño para don Pedro Loredo los define en pocas palabras: “solo me gusta y eso es suficiente para mí”. Me gusta más cuando hay un buen trovador que hace bien sus poesías y que haya buenos violineros a los que les admiro su ejecución.

Don Pedro siempre estuvo rodeado de músicos y aunque el baile en sí no le llama la atención, sí es capaz de desencaminarse hasta donde se va a realizar una topada cuando sabe que habrá buenos trovadores solo por verlos tocar.

Don Pedro comenta que tuvo la oportunidad de ser un buen músico, pero su carrera se vio truncada con el fallecimiento de su hermano, pero nuevamente ve que se le presenta la oportunidad al encontrarse con otros buenos músicos.

“Desafortunadamente la vida no la tenemos comprada y fallece mi hermano y yo dejo nuevamente de tocar por más de 8 años, hasta que en 2004, amigos músicos me invitan a tocar cuando fallece un señor que dicen le gustaba mucho el huapango y nos juntamos para irle a tocar, ese señor fue don Efraín”.

Así es como nos empezamos a juntar con Sebastián Jiménez, el señor Genaro y don Anatolio quienes son personas –dice- con mucha iniciativa y me ha gustado su forma de ser y de llevar una amistad grande y sobre todo la música.

Espero aprender mucho de ellos y así conservar la tradición de nuestra tierra que es el huapango.

"Mientras el tiempo lo permita aquí estaré con los Andariegos de la Sierra".

 

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