Sebastián Jiménez Jiménez

Originario de la Comunidad de Misión de Santa Rosa, perteneciente al municipio de Xichú, Gto.

sebasNace el 20 de enero de 1969.

Sus padres auténticamente campesinos, él don Jesús Jiménez García y ella doña Brígida Jiménez García †, dedicados a la siembra del maíz y el fríjol para el autoconsumo, ya que el terreno agreste no permite una gran extensión para la siembra.

La familia Jiménez García procreo 10 hijos: Alberto, Sebastián , Macedonio, Amalio, Alicia, Alejandra, Patricia, Yolanda, Maricela y Ma. Esther.

Sebastián es el segundo hijo de dicha familia y el único que ha sobresalido por su capacidad de improvisación.

En la familia nadie es músico y la única relación con ellas es la fiesta del huapango que se realiza en el pueblo. Sólo su padre era el que contaba con una guitarra sexta con la limitante de que solo sabía dos tonos. Con esos tonos es que aprendieron a tocar Sebastián y dos de sus hermanos. Ya en la Secundaria (escuela), con los amigos aprendió, las siete notas de la música así como sus respectivos círculos. Los primeros tonos los aprendió como a los 8 años.

Aprendí a tocar –dice Sebastián- en una guitarra valenciana de esas viejitas que tenía mi padre.

Mi papá más que músico era cantor, le gustaba cantar canciones norteñas y rancheras, también corridos.

Mi hermano el más pequeño canta en el Coro de la Iglesia de Xichú.

Hay que decir que Sebastián también cantó en el Coro y como sus compañeros le veían facilidad para el canto le tenían mucha admiración. Años después cando se enteraron de hacia canciones pues con mayor razón, hasta le formaron un club de admiradoras.

Su primera composición la hizo cuando tenía 12 años de edad, es una canción que se llama “señoras y señoritas”.

Por necesidades económicas la familia de Sebastián emigra a la Ciudad de México, él apenas tenia 8 años edad.

Motivado por la nostalgia de su pueblo, Xichú, compone otra de sus tantas canciones, a la cual le puso por nombre “Recordando a mi pueblo” y de ahí p'al real –dice Sebastián- me seguí componiendo letras de canciones de todo tipo. Por esa época –comenta- la onda cantada era del tipo POP, estaban los Parchis por lo que la inspiración que yo tenía era de es tipo. “Un poco romántico y melancólico”. Luego compuse canciones de corte ranchero, de “esas que llegan”, a mí me llegan al corazón.

Aproximadamente desde 1990 Sebastián se ha dedicado a componer letras de canciones del género balada.

La preparación académica de Sebastián solo fue hasta la Media Superior, ya que tuvo que trabajar para el sostén de la familia.

Como toda familia humilde donde la economía es precaria, Sebastián a trabajado bajos los techos de una fábrica, como machetero en los camiones de la Pespsi-Cola, en un taller de acumuladores, en la albañilería, operador de un trascabo, soldador, pintor, etc. El trabajo lo combina con la música de huapango y haciendo más canciones.

Inicio del huapango.

Esta suerte del destino la realizo por un capricho.

En una ocasión uno de mis hermanos le festeja los 15 años a su hija y para amenizarla lleva un grupo de huapango.

El poeta que va a cantar es don Alejo, que es de Rioverde.

Pero en fiestas subsecuentes mi hermano continúa llevando a don Alejo en tres o más ocasiones. Cansado de escuchar las mismas poesías que el señor cantaba, un día le digo –Don Alejo por que no canta otras poesías, esas ya están muy oídas”- a lo que él responde que apoco cree que es muy fácil componer y si fuera fácil por que no lo hacía Sebastián.

Esa respuesta es la que me hiere en el orgullo –dice Sebastián- y que me propongo hacer poesía.

Después de 22 años regresa al pueblo.

Yo no sabía tocar la quinta –dice- y que recuerdo que una paisano hace años me había propuesto enseñarme a tocar, pues que voy y le digo que si seguía en pie la propuesta de enseñarme a tocar la quinta. El dice que sí. Y así es como me inicio. Abel Camacho, quien además en mi primo segundo, me da mis primeras clases de guitarra quinta.

Esto fue como en el año 2001. En ese mismo año realizo mi primera tocada en el mes de marzo. Fue para tocarle al Santo Niño de Jalpan. Mis compañeros en esa ocasión fueron Flavio, de ahí de Xichú, en la primera vara, en la segunda vara estuvo don Lupe también de Xichú, y en la vihuela Tomás Camacho.

Tiempo después el mismo Abel que le enseñó las primeras “pisadas” de la quinta lo retó para “calarlo” si de beras sabía trovar. En una ocasión que se realizaban elecciones municipales en Xichú. Abel le dice –si eres tan macho cántame una valona sobre las elecciones- y que se la canta –dice- Sebastián. Se puso nervioso y ya no sabía que cantar, entonces me canta una poesía sobre la afinación (de la quinta) y que se la contesto.

Entonces un hermano de Abel me dice –hombre… nosotros llevamos toda la vida de músicos y no conocíamos a nadie que de la noche a la mañana compusiera e hiciera versos y que nos pusiera nerviosos-.

A partir de entonces me propuse con más empeño aprender la poesía improvisada.

Sebastián no conoce el reglamento del destino de cantador, aunque componía, su métrica no era la adecuada.

En uno de los festivales que se realizan en Xichú –comenta Sebastián- que se acerca a Guillermo Velásquez, uno de los más reconocidos trovadores de la región, y le solicita un espacio para participar. Para eso ya llevaba una composición que hablaba sobre el evento y los músicos que allí participaban.

Al revisarla, Guillermo le dice que la idea era buena pero que le faltaba estructura y le explica como es el reglamento de la décima. Que arreglara su poesía ya con esas indicaciones y que regresara para volverla a revisar.

Sebastián la corrige en el mismo lugar y se la vuelve a enseñar a lo que le contesta Guillermo que estaba correcta.

Por lo que Sebastián considera esa su única clase de composición en decimal.

En otra ocasión en un 4 de octubre, que es la fiesta patronal en Xichú, Guillermo lo invita a participar en el evento y le ofrece a sus músicos para que lo acompañaran.

Después toca en bodas, 15 años y cuanto evento lo inviten.

A viajado a participar en eventos culturales a la ciudad de México, ha estado en la plaza de Coyoacan, en el Museo Anahuacalli y en la Casa de Cultura Ricardo Flores Magón.

Como solista ha estado en Dolores Hidalgo, en Dr. Mora, en Xichú y algunas comunidades del municipio.

También como solista ha grabado su primer fonograma “tatatatata”, el cual ha tenido aceptación entre su publico.

Como huapanguero él espera llegar lo más alto que la vida le permita.

Espera enfrentarse en topada a los mejores trovadores de la región.

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