la topada
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El huapango arribeño

El Huapango Arribeño y la Poesía Decimal Campesina es la tradición musical y poética más importante y original del noreste de Guanajuato. Su área de influencia se extiende a la zona media de San Luis Potosí y noreste de Querétaro.

El Huapango arribeño es un género mestizo que presenta notables similitudes con la tradición de los juglares y trovadores medievales. El devenir histórico hizo que llegara a Xichú, San Luis de la Paz, Atarjea, Arroyo Seco, Sanciro, Rioverde, Cerritos, Cárdenas, Rayón y a otros municipios de la Sierra Gorda.

La décima, estructura poetico-musical, en el oficio de trovar, son las formas propias de los desafíos o "tensones" que ya se daban en los encuentros poéticos de la europa del siglo X, la cual, al entrar en contacto con elementos de la cultura local, en México, cristalizó en una expresión artística muy arraigada en el gusto del campesino y vinculada ampliamente a su vida social.

Parte fundamental de la tradición del huapango arribeño es la Topada, situación en la que dos trovadores se enfrentrán artísticamente en el contexto de la fiesta y el baile acompañados de sus respectivos músicos: dos violinistas y un vihuelero; el travador ejecuta una guitarra quinta huapanguera; abordando temas de contenido social, histórico, religioso, de humor, ingenio, etc... por medio de poesía travada (glosada) convinada con improvisaciones y música de valonas, jarabes y sones.

El desarrollo de la topada tiene dos momentos: Del atardecer a la media noche (aproximadamente), se aborda el tema de fundamento planteado por alguno de los trovadores; luego inicia el desafío picaresco: la "bravata" o aporreón, que finaliza al amanecer. (dependiendo del compromiso con el anfitrión)

Lo singular en el huapango o son arribeño es que los músicos están dispersos, es decir, cuando se contrata una música de huapango arribeño, se contacta con un solo músico, con él se realiza una especie de contrato de palabra, donde se le dice la fecha, el lugar y el motivo de la fiesta. A su vez este busca a los compañeros que formarán el grupo el día de la fiesta. Actualmente (2004) algunos músicos han tratado de conformar un grupo que pretende sea permanente, tal es el caso del grupo llamado Guillermo Vélazquez y los Leones de la Sierra de Xichú, Dr. Chessani y sus huapangueros de Rio Verde, Tobias Hernández y su Alegria Arribeña, Pablos González y su Armonía Arribeña, Ciro y sus huapangueros de Xichú y recientememente Sebastían Jiménez y los Andariegos de la Sierra. Estos en la zona del noreste de Gto. En la parte queretana se encuentra don Lupe Reyes y los Reyes del Refugio.

Pero la gran mayoría los músicos andan "sueltos" como se dice en sus comunidades.

 

Crónica del combate

El trovador, personaje central de la tradición, recupera en décimas lo trivial, lo maravilloso, lo trágico o lo festivo del devenir cultural, social o político. Su repertorio es amplio porque lo mismo canta parabienes a recien casados como a una virgen en su altar. o en el velorio de un angelito. Celebra los misterios de la salvación, emoción que mezcla llanto de los dolientes, olor a flores, cera (velas) que se consume, tragos de aguardiente, café, cigarros, alabanzas y angustia porque la muerte atroz podrá más que su creencia en el cielo y en el premio eterno. Así es el canto del poeta.

Así cantando a lo humano o a lo divino nunca le falta comida y bebida. Es el cronista de su propia existencia y de la existencia de los demás; es histrión, profeta, líder de opinión. Ser trovador es un destino.

Al ser contratado, el poeta se prepara de acuerdo al motivo de la fiesta y también del contrincante, ya que de su habilidad como versador repentista saldrá glorioso del enfrentamiento el día de la fiesta. Se acompaña de 2 violinistas y un vihuelero con quienes gusta tocar -No existen grupos propiamente ya formados-. En ocasiones cuando tiene un alto grado de reconocimiento, la gente realiza la boda o el festejo de que se trate el día que él poeta tenga disponible.

Los habitantes de la región (Rioverde, Guanajuato o Querétaro) suele llamarle travador, guitarrero, cantador o poeta; combina el trabajo artístico con la agricultura, carpintería, el comercio, la peluquería, la albañilería o la emigración temporal (a las grandes ciudades o al "norte").

Algo singular de los poetas es que se alía con caciques o se identifica con los oprimidos, porque como ya se mencionó, su canto puede ser político o trivial, busca evadir el “destino”o lo abraza, es excelente instrumentista o con limitada creatividad poética. Es fino trovador y mal instrumentista, sólo versifica o colinda con la poesía, es defensor de lo más tradicional o renovador de formas musicales y contenidos poéticos. Desea ser famoso o padece de humildad extrema, ha estado en la cárcel y establece romances frecuentes o va al santuario y entrega el diezmo, es cortés con el contrincante o agresivo, teme a Dios o se burla del diablo... en esos extremos se mueven los aproximadamente una veintena de trovadores y la veintena de violinistas y vihueleros más importantes de la región y muchos otros conocidos en su comunidad o municipio.

Andando en el destino el trovador deja de ser dueño de sí mismo porque la gente lo trae de rancho en rancho y de poblado en poblado, hoy puede estar tocando en un cumpleaños y mañana trovando con devoción ante la virgen de una fiesta patronal; viaja cuatro o cinco horas en camión, o apie atravesando montañas o arroyos, con sol o con lluvia tiene que llegar al lugar del compromiso.

Al iniciar la topada (en la región) se escuchan risas y voces de niños y de

muchachas.

Aumentan los colores, las faldas, los sombreros. La tarde muere, la noche

aparece omnipotente, el público dirige la mirada a los huapangueros, el

corazón, la alegría embarga los corazones y el canto brota desde donde

debe surgir para que tenga poder, desde el punto mismo donde vida y

muerte se rozan, se buscan, se niegan, se incluyen y se anudan,

(amarran) desde ese origen se alza el son y en esa eternidad se

afianza el baile. El borracho encima al travador, que envuelto en

su soledad y sin dejar de atender al amigo que ofrece trago o pide

improvise décimas a sus amigos, busca en la memoria y en el ingenio

los versos que contestará al contrincante, concentra sus sentidos

en la noche para encontrar el hilo de la improvisación, abraza su

guitarra su única fiel compañera.

Es en este contexto donde se desarrolla la topada con los trovadores más
representativos de la región.

 

 

 

 

EL LUGAR

En la región se acostumbra a adornar bellamente todo el espacio, pero
en particular los tarangos. (flores naturales o artificiales, papel de china,
etc.)

El lugar debe ser en promedio de 15 por 20 metros

En cada extremo se monta un tarango, con una altura aproximada de 3
metros, como si fuera una banca, PARA CUATRO plazas.

La estructura del tarango debe ser de madera, o en su defecto, un
entarimado tubular.

Cada tarango lleva su respectiva escalera para que puedan subir los
músicos.

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